La zona del río San Juan, en el Chocó, no encuentra calma. Desde el terremoto de magnitud 7.4 del 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, la región acumula casi tres meses de actividad sísmica constante alrededor de Sipí, Istmina y Medio San Juan. Los más recientes, de magnitudes 3.1 y 2.7, se registraron entre la noche del jueves y la mañana de este viernes, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC).
Aunque la frecuencia impresiona, los expertos insisten en que es un comportamiento esperable: tras un gran terremoto, la corteza terrestre sigue reacomodándose durante semanas o meses, liberando energía mediante réplicas que suelen disminuir con el tiempo. La mayoría de los movimientos recientes han sido de baja magnitud, por debajo de 3.5, y muchos ni se perciben.
El Chocó está en una de las regiones tectónicamente más activas del planeta, donde el Cinturón de Fuego del Pacífico concentra buena parte de la actividad sísmica mundial. Hasta el momento no se han reportado daños ni personas afectadas. El SGC mantiene el monitoreo y pide informarse solo por canales oficiales.
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