El 15 de agosto de 2017, los familiares de Jalima Elena López Saleme, de 38 años, fueron informados de la muerte de la mujer en la Clínica Barú, y desde ese momento han tratado de encontrar respuestas a lo que pasó.
Un mes antes, Jalima había tenido un accidente en moto en la vía a Mamonal, que la dejó con varias raspaduras y dos dedos rígidos (meñique y anular). En ese momento fue atendida en la clínica por el SOAT de la moto. Allí le dieron 20 días de incapacidad y le ordenaron tres lavados prequirúrgicos. El día que murió era el último.
En ese momento la IPS indicó que la mujer había sufrido un paro cardio-respiratorio. Sin embargo, eran tantas las dudas que tenía la familia que decidieron llevar el caso a instancias judiciales.
“La primera recomendación que les di fue que no hicieran el sepelio, que teníamos que hacer una necropsia para ver de qué había muerto y nos dimos cuenta que era mentira lo que estaban diciendo. Las pruebas arrojaron que a la señora Jalima le hicieron una traqueostomía por donde no era y le cortaron la vena yugular, eso le produjo un sangrado masivo”, contó Juan Carlos Cabarcas, abogado de la familia.
Añadió que no se entiende por qué si había cuatro médicos no hicieron nada para evitar que la mujer se desangrara en el quirófano, y que además le aplicaron anestesia general.
“Ellos no anotaron esa circunstancia en la historia clínica y trataron de engañar a los familiares diciendo que ella había hecho un shock anafiláctico, pero resulta que su defensa contrató unos expertos médicos para que examinaran la historia clínica y resulta que esos mismos médicos dijeron que ahí no había shock anafiláctico porque los signos de la tensión arterial de Jalima descartaban eso, entonces ellos mismos terminaron entregando la prueba de lo que realmente pasó”.
De acuerdo con el defensor de la familia de Jalima, “en ese afán de ocultar lo que sucedió se reveló la verdad, porque entraron en unas contradicciones que uno no entendía, un médico decía que no pasó nada y el otro decía que sí, entonces eso generó una especie de desconfianza en la prueba”.
Aunque aún no se ha leído la sentencia, pues hasta ahora solo se conoce el sentido del fallo, para el abogado los médicos no irían a prisión pues fue un delito culposo y la pena no superaría el tiempo que autoriza un encarcelamiento.
“Hay un sabor agridulce en la familia porque por una parte este tema produce una mezcla de sentimientos, recuerdos y no es una cosa para alegrarse, pero de alguna manera sienten que le están cumpliendo a Jalima porque eso no ha quedado impune, pese a que ha sido un recorrido bastante tortuoso y difícil”.
Frente a los diferentes hechos, la Clínica Barú manifestó que no puede dar un pronunciamiento puesto que el fallo no los cobija y es directamente contra los médicos. Además, defendió el personal de la salud que trabaja en la IPS y los procesos de mejora que adelanta hace algunos años.


